El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

La adultez y su ciclo

Jennifer MicóComment

“Supe que me hice adulto el día en que entré al baño del McDonald’s y usé el mingitorio”. Esta frase de mi amigo Guillermo me deja dos enseñanzas. La primera, la adultez es una señal interna.  La segunda, el uso del mingitorio no es algo instintivo en el hombre.

20130429_223942(3).jpg

No se mide en años

Aunque los organismos internacionales insisten en codificar la población en términos de edad, entre otras cosas, yo creo que el método no es efectivo. Mi prima Andrea, por ejemplo, es adulta desde los cuatro años. Siempre que tuve la oportunidad, observaba los movimientos que hacía para lavarse las manos: una coordinación estupenda de muñecas, dedos y palma. Cuando corría la mirada hacia mis manos, era tristísimo darme cuenta de que yo era una irremediable niña lavándose las manos de una forma muy espástica, como hacen todos los niños.

Mindblowing-Homeschooling-Stats-Could-It-Work-for-You-MainPhoto.jpg

 

No es universal

 

Los actos de iniciación a la adultez varían con las culturas. El Bar y el Bat Mitzvah judíos, la fiesta de quince, el primer coche, el primer sueldo, el primer pedo, la primera vez, son solo algunos ejemplos.

Yo, que en lugar de fiesta, el día de mi cumpleaños número quince me quedé parapetada con 8 amigos en el departamento porque había un allanamiento policial en el edificio; yo, que no soy judía; yo, que la única petaca que llevo encima es la botellita de alcohol en gel; yo, que de mi primer sueldo en blanco se me iba un 6% en servicios fúnebres, no sé muy bien cuál fue la señal de mi adultez.

images (5).jpg

 

El punto base es que sí, me siento adulta. Y lo siento a pesar de todas las cosas poco adultas que sigo haciendo. No sé abrir una botella de vino ni servirme té sin volcar. Soy adulta porque puedo mantener una discusión sin usar el argumento “¡y vos también!” y porque ya sé cómo hacer para que no me suden las manos cuando me pongo nerviosa.

Para mí, la posta no es la primera vez sino el momento en que te volvés experto en algo. Ningún nene que aprendió a atarse los cordones es más adulto que el que todavía no: capo es el que logra hacerlo de adentro hacia afuera, de afuera hacia adentro, con la zapatilla izquierda, con la derecha, a sí mismo y al compañero.

En cualquier caso, lo fundamental es actuar de forma más o menos adulta: no hacerse cargo de los propios errores y fingir saber de qué estamos hablando son algunas estrategias.

 

¿Qué viene después?

Transitamos el recorrido inverso. Olvidamos casi todo. Lo poco que queda de información es confusa y básicamente incorrecta. Dicen que es una segunda infancia; yo creo que eso se parece más a una segunda adolescencia.

abuela.jpg

Irreverentes, desinhibidos y absueltos de nuestras faltas: lo que todo adulto quiere ser cuando sea grande.