El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

La primera vez que

Jennifer MicóComment

La primera vez que fui al gastroenterólogo me preguntó si había leído "Oda a la cebolla". No, no la había leído. Él no se acordaba quién era el autor y entonces empezó a googlearla. "Creo que es Pablo Neruda". Yo lo único que quería era que me dijera que no era celíaca. "¡Sí, señor! ¡Pablo Neruda!"

images (14).jpg

No saber quién escribió "Oda a la cebolla" me angustiaba menos que no saber si era celíaca. Pero aparentemente es más rápido saber lo primero que lo segundo. La velocidad del buscador no tiene ni punto de comparación con la tediosa espera de un resultado de análisis. 

images (20).jpg

El episodio de Neruda apareció porque estoy buscando material sobre Buenos Aires y encontré un artículo sobre la Plaza de la República de Chile, donde hay un busto suyo. 

Leer sobre la ciudad propia es una experiencia particular; supongo que será bastante parecida a la que viven las personas que leen el horóscopo. Alguien nos cuenta detalles que no somos capaces de descubrir en nuestro día a día.

wisdom.jpg

El punto es que la información que recibimos no es mejor en términos cuantitativos sino que en cualitativos. Hoy aprendí que el Instituto Sanmartiniano es una réplica de la casa de campo estilo francés de la primera mitad del siglo XIX que tenía San Martín en Grand Bourg, Francia.

¡Qué bien!, ¿no? Pero ninguna guía va a decirme a partir de qué hora aparecen los travestis en el Rosedal ni que no todos los días usan la misma cantidad de ropa. Lo mismo que el horóscopo: puede saber muy bien que este fin de semana voy a encontrar un amigo de la infancia en el supermercado de la vuelta, pero no sabe que ya casi no voy a ese porque me da vergüenza preguntar dónde están las latas de tomate (siempre están en el mismo lugar, siempre me olvido).

Balancear uno y otro saber parece ser adecuado. Igual que los profesionales con varios intereses: conozco profesores que se dedican a la construcción. Como mi doc, que me tiró el dato de Neruda. Y lo mejor de todo es que no soy celíaca.