El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Nostalgia

jennifer micóComment

Hay un fenómeno más frecuente que la visita del cometa Halley pero que causa igual o mayor asombro: cuando se encuentran en el extranjero, los argentinos se ponen a hacer empanadas. ¿Por qué repentinamente un grupo de personas tiene interés por la gastronomía casera, teniendo en cuenta que el promedio nunca hace platos elaborados y piensa que las rabas son animales acuáticos? 

 

  • porque después de arreglar un encuentro con gente desconocida, se dieron cuenta de que no saben sobre qué conversar y el plan "hacer nuestras propias empanadas" parece el mejor

 

  • porque ya probaron todas las comidas típicas del país que visitan y lo último más cercano a una empanada que comieron fue el pan con que limpiaron el resto de la salsa bolognesa del plato

 

  • porque están cansados de intentar describir una y otra vez a los nuevos amigos no argentinos que hicieron cómo es y a qué sabe una empanada pero nunca logran transmitir bien el concepto

 

Ninguna de mis respuestas me convencía. Entonces, consulté a:

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una psicóloga, Laura Mickelsen

 

 

 

 

 

 

 

 

una poetisa, Carla Sagulo

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y una antropóloga, Florencia Goldstein

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La pregunta fue la misma para las tres, siendo mi plan conocer la opinión de cada una, desde sus diferentes miradas profesionales. Lo que me llamó la atención es que las tres respondieron lo mismo, porque respondieron como personas -que las empanadas son más baratas que el asado. La verdad es que el punto es bueno y ahora no sé por qué no se me había ocurrido. Por suerte, contestaron también otras preguntas para encontrar, además de la conveniencia económica, un costado más sentimental a la empanada.

 

¿Qué es la nostalgia?

"Ese rincón de comodidad donde sea que uno esté", dijo Flor antropóloga.

Comodidad. Cuando estamos en un país que no es el nuestro y no entendemos muy bien qué es lo que pasa a nuestro alrededor, prestamos mucha atención a todo, todo el tiempo. Y no me refiero solo a la diferencia de idiomas. Para mí, por ejemplo, visitar el supermercado de una ciudad nueva no es ir a hacer los mandados; constituye una actividad turística. Tengo records de tiempo insólito para localizar:

  • shampoo (43 minutos, no podía interpretar si era shampoo o acondicionador)
  • alcohol en gel (25 minutos, en una farmacia de barrio y me fui sin encontrarlo)
  • queso fresco (en total, dos semanas,  con intervalos de dos días de por medio)

Este estado de alarma en el que vivimos necesita apagarse cada tanto. Tenemos que volver, al menos por unos minutos, a un lugar conocido. Pero la comodidad nunca es gratuita, lo sabemos. No siempre un viaje al lugar conocido es una buena idea: puede ponernos en un estado tipo "Space Oddity", de David Bowie. Como dice Laura, "al igual que todas las algias, la nostalgia comporta cierto dolor." Que te agarre una nostalgia en la noche puede ser un bajón, pero es preferible a una lumbalgia; así lo explica Carla: "La nostalgia siempre apunta hacia una felicidad que ya no está, pero no es por eso necesariamente sinónimo de infelicidad. Se puede añorar más o menos desesperadamente; en un grado tenue puede ser un sentimiento agradable."

Bar Nostalgia, Buenos Aires, Argentina.

Bar Nostalgia, Buenos Aires, Argentina.

Entrevistar a las dueñas de Nostalgia en el marco de este post no va a aparecer dentro mi lista de relaciones aleatorias (como mi asociación: peatones con auriculares = personas que saben hablar inglés), pero lo hice de todos modos: Adriana y Florencia se sumaron a partir de la siguiente pregunta.

¿Es el argentino particularmente nostálgico?

Aparentemente, no. Más que el argentino, el porteño.

Y entre los porteños, el tanguero: "El tanguero es nostálgico, pero no todos los argentinos lo son, ni todos los tangueros son argentinos", responde Carla. Por su parte, Flor antropóloga, muy criteriosa, dice que no se atrevería a afirmar que el argentino es más nostálgico que personas de otras nacionalidades. En este sentido, coincide con Carla, para quien la nostalgia es universal:  "hasta Brasil tiene su saudade."

Adriana y Florencia, trabajando en "Nostalgia".

Adriana y Florencia, trabajando en "Nostalgia".

Parece que más que una cuestión nacional, se trata de un rasgo personal que depende de la edad, el modo de vida y la circunstancias de cada uno, como dicen las dueñas de Nostalgia.

 

¿Se puede ser nostálgico en grupo?

"Sí, y es un modo de elaborar la pérdida: hablar con otros de eso que todos perdimos."

Solo para confirmar, fue Laura, la psicóloga, quien dio esta respuesta. Un ejemplo de "nostalgia grupal" son las reuniones con ex compañeros del secundario.

Y hay otros. Carla, pensó en las comunidades de inmigrantes, los clubes sociales, los grupos de música retro con fans vestidos a la moda de décadas pasadas. Todos espacios que permiten mantener lazos de amistad a través del tiempo. Y agrega: "Antes las fotos se miraban en grupo, se pasaban de mano en mano. Las emociones que podían provocar  se compartían de cuerpo presente; ahora se comparten en la red. Facebook lo sabe y lo explota. Es que la nostalgia vende"

 

¿Existe el perfil “nostálgico”?

Todos tenemos, cada tanto, un ataque retro. Comparamos cosas que nada tienen que ver una con la otra y nos quedamos recordando, como esperando que siga descargándose material de algún sitio del cerebro. Algunas personas, me parece a mí, viven este viaje con mayor frecuencia. Y es en ellas en quienes pensaba cuando hice la pregunta. 

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Carla dice: "Hay un perfil melancólico. La nostalgia es más universal creo yo. Pero sí, hay gente más propensa a 'nostalgiar'. Los viejos, sobre todo, tengan la edad que tengan." Quizá ser o no más propenso a nostalgiar dependa de elementos particulares de cada persona, como dice Flor antropóloga, "y claramente no son solo las empanadas o el mate". 

 

¿Es peligrosa la nostalgia?

"No, en la medida en que se pueda salir de ella."

La respuesta de Laura tranquiliza. Después de todo, como dice, recordar quiénes fuimos nos ayuda a reconocer también quienes somos.

Muy polémica, Carla dice que lo peligroso es no sentir nostalgia:

Carla Sagulo, mis plumas favoritas de la poesía

Carla Sagulo, mis plumas favoritas de la poesía

 

 

 

 

"La felicidad no dura, pero existe; existen momentos luminosos que muchas veces la nostalgia nos ayuda a rescatar del olvido, en ese sentido lo temible sería no poder sentir la belleza de ese rescate."
 

 

 

 

 

 

 

 

La belleza del rescate puede transformarse en algo menos espléndido si nos obsesionamos; por eso, aclara que, de ser necesario, tenemos que racionalizar un poco la situación: "si nos fuimos, por algo nos fuimos; si nos separamos, tal vez no era todo tan maravilloso; incluso ese viaje en cuyas fotos nos vemos tan radiantes, tuvo momentos aburridos, inconvenientes, peleas, llovió... Añorar la mano dura, la monarquía, el zarismo…ahí tenemos nostalgias temibles."

¿Hay una edad mínima para tener nostalgia?

Parece que la respuesta es sí. 

Según la psicóloga, podemos sentir nostalgia a partir del momento en que empezamos a tomar registro de las pérdidas permanentes; más específicamente, la adolescencia. Las entrevistadas coincidieron en sus respuestas: aparentemente, excepto en la niñez (cuando todavía no tenemos demasiada consciencia de nada, como del tiempo, la memoria, lo que pasó de verdad, lo que imaginamos, lo que quisiéramos que pase) podemos ponernos más o menos nostálgicos en cualquier momento.

¿Está mal llevar el mate a todas partes? ¿Vos lo llevás cuando viajás?

A veces pienso que llevar el mate de viaje es como llevar tu propio papel higiénico a la casa de un amigo. Siento que nos limita a vivir experiencias. Pero mientras solamente en una oportunidad llevé un rollo de papel higiénico a la casa de una amiga, llevo el mate con bastante regularidad. Mis entrevistadas dicen que no hay nada malo en hacerlo. Flor antropóloga no contestó esta pregunta pero cuando le pedí una foto para el post mandó ésta:

Méjico

Méjico

Carla dijo no siempre llevarlo por la pereza de cargarlo. Ni Adriana y ni Florencia de Nostalgia lo llevan, son mujeres más del café. La respuesta de Laura fue: "¿Mal? ¡Sin mate no viajo a ninguna parte!"

Por último, un poema de Carla Sagulo a propósito de la nostalgia. No está en ninguno de sus dos libros de poesía El vino de la casa (2007) y Fuego chico (2009) ni en la antología en la que participó, Lo humanamente posible (2010).

 

Cumplir

 

Ajena y familiar,

canto y desafino

porque es grave

y es agudo

 y estoy cansada.

 

“¡Foto, foto!…

¡deseo, deseo!”

El ritual se cumple

con extrema precisión.

 

Poco después, como si en serio

nos quitara el alma el flash

y tuviéramos que abrir desesperados

 

el álbum amarillo por el tiempo - ese

corazón difuso el tiempo-, para  recuperarla;

así,  las fotos del cumpleaños anterior

las fotos de hace apenas un momento

las del caniche y cada uno de nosotros

en el cumpleaños anterior al anterior

se suceden

en la pantalla de la computadora;

porque la fiesta se quiere ya recuerdo

y lo que fue una vez

operación de la nostalgia

(abrir un corazón que es una caja

en un ropero bajo mantas)

se vuelve espejo lento

presente apenas

delayed

 

Y entonces hablamos

y sobre todo bebemos

a la salud del que cumple