El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Viaje en tren

Jennifer MicóComment

Tercer parada: Praga

Sobre Praga había escuchado que era una ciudad rosa y lo primero que se me venía a la cabeza eran Kafka, el Teatro negro y un jabón que me regalaron envuelto en un papel con imágenes de castillos. Pero ahora que estuve ahí, lo único que me importa es que tiene los mejores techos.

Techos de Praga I

Techos de Praga I

Aunque hay muchos turistas, los comerciantes, los guías e incluso los oficinistas tienen una devoción por los extranjeros. Nos saludan desde sus negocios, nos siguen sobre patines motorizados ofreciendo tours a 250 coronas y anuncian en las pizarras de los restaurantes el invariable plato del día: cuello o rodilla de cerdo. Hay excepciones, el dueño del bar Koala, por ejemplo:

  • su menú estaba escrito en checo y en ruso pero no en inglés
  • si entrabas, era por iniciativa propia y no por descuentos del 10% 
  • y si no te entendía al hacer el pedido, ponía cara de títere malo.

La comida - que no sé cómo se llama - era deliciosa y por supuesto que volví al día siguiente .

Para encontrar los techos de Praga, subí al Reloj  Astronómico. Usé tres pisos de escalinata, una rampa realmente poco inclinada y una minúscula escalera-caracol que funciona a semáforo: es tan angosta que si el que baja no sabe del que sube es simplemente imposible que ambos sigan sus direcciones originales. Aparentemente, creyeron que este sistema era más práctico que solicitar a los visitantes cantar o hacer alguna onomatopeya mientras usan la escalera, dando cuenta de su presencia al resto de las personas.

Interior del Reloj Astronómico

Techos de Praga II

Techos de Praga II

Techos de Praga III

Techos de Praga III

Techos de Praga IV

Techos de Praga IV

Hay un tren que va de Berlín a Budapest, con la opción de hacer paradas en el camino. Después de

  • encontrar obras de Kirchner, Heckel, Mucha, Klimt
  • ver dedos abiertos en amor y paz posando para fotos
  • comprar un kilo de zanahorias lavadas

en cada lugar, descubrí actividades, personajes y objetos maravillosos.

Sr. Stex. Budapest

Sr. Stex. Budapest

Cuando a un viaje que no es largo se lo divide en trayectos pequeños, el resultado es siempre óptimoAdemás, por lo general es fácil entretenerse con los compañeros de asiento: la pareja que se da besos sonoros, la pareja que se tira flechas ultravioletas con la mirada; los grupitos de amigas jóvenes sacándose selfies, y las amigas mayores que hablan tanto y respiran tan poco que le hacen a uno buscar branquias a los costados de sus cuerpos.

Paradas del recorrido en tren

Paradas del recorrido en tren

Punto de partida: Berlín

Berlín es gigante, con pocas personas en las calles y muchas en los cafés.  Los cementerios son verdes. La ciudad es limpia sin ser arisca. Hay memorials para cada rincón de la guerra y una exposición dedicada al músico Hanns Eisler

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El muchacho de la foto aparece en el folleto del Museo Surrealista para Objetos IndustrialesUn ruso que llegó a Alemania, enojado con galerías de arte conceptual y las películas de ciencia ficción, abrió un espacio dedicado a una serie de máquinas agrupadas por tema (medicina, fotografía, óptica, deporte, etc.) que a veces están en su estado natural pero otras aparecen desarmadas y exhibidas fuera de contexto.

El dueño es el guía.

No le gusta que los visitantes adivinemos para qué sirven los distintos artículos que presenta de manera intrigante pero, asegura, los usamos a diario.

Lo más sorprendente de la muestra es el pulmón de hierro, el corta-boletos a pie y la pareja de estudiantes Erasmus (él de Polonia, ella de Grecia) hablando perfecto español, que también hizo el recorrido; llegaron a Berlín por el fin de semana y de todos los museos que encontraron en Internet, eligieron ir solo a esta muestra de máquinas surrealistas.

Las plantas, los productos "bio" y los carteleitos son otros elementos del mundo-Brigit

Las plantas, los productos "bio" y los carteleitos son otros elementos del mundo-Brigit

La casa de Birgit - o Brigit - fue mi casa por unos días; otro lugar fascinante de Berlín. Hay un altar a Buda y otros amigos en medio del living, un secador para vidrios en la bañera, una colección de bombillas y el router de internet sobre un banquito de madera. Todavía tiene cassettes y entre sus libros, encontré uno de anatomía y otro en inglés, The ethical slut (sic).

Segunda parada: Dresden

De Berlín a Dresden el cambio se siente; en especial, si el día que llegás es un domingo. El juego es injusto si lo que se compara es cualquier cosa contra una ciudad capital.

No puedo decir que las primeras horas en Dresden fueron de turismo comprometido: me tomé un café en McDonalds y más tarde almorcé un combo: misma cadena, otra sucursal. El chiste empezó realmente a la mañana siguiente, cuando me sonrojé con la absurda tarifa para desayunar en el hotel y fui a un café muy alemány extremadamente simpático. Ahí servían a un quinto del precio:

  • cinco panes a elección con mermeladas, manteca y miel
  • huevos revueltos con panceta
  • huevo duro
  • jugo de naranja
  • café con leche

Siempre esquivando, con mucha elegancia, las exposiciones de porcelana, siguieron más y más galerías, museos y lugares curiosos . Éste fue la posta:

Lechereía Pfund.

Lechereía Pfund.

LA lechería. Cuando a la amiga que me hice en el hotel le comenté que tenía intenciones de llegar a la lechería "Pfund" a pie, hizo una cara bastante desagradable; le contó a gritos a su compañera mi proyecto, esta segunda involucrada también tuvo una reacción compleja y casi obligatoriamente tuve que tomar el tram por un viaje de diez minutos que pude haber resuelto, a paso tranquilo y fotografiante, en cuarenta minutos, máximo.

Durante el viaje, pensaba que estaba yendo a la gloria del turismo local, donde la leche era lo menos importante y quedaba escondida entre tazas y remeras estampadas con corazones de "Ich ♥ Milch". Y sí, había de esas cosas, pero también había de las otras. La leche era lo menos importante porque sus derivados eran supremos: desde quesos hasta jabones de tocador.

Pero el establecimiento no es un punto de concentración de excursiones masivas:

ninguna de las dos vendedoras hablaba demasiado inglés y, como mi alemán permanece en un comodísimo nivel de expresión corporal casi salgo del negocio con el estómago vacío. Pero luché: con paciencia y dedicación conseguí un queso delicioso con kumin, eso que hace que el pan alemán huela a pan alemán.

Mi objetivo real era comprar el queso verde sabor wasabi. Pero, ¡Hey! ¡Qué va! 

Mi objetivo real era comprar el queso verde sabor wasabi. Pero, ¡Hey! ¡Qué va! 

Elba, Dresden

Elba, Dresden

Dresden I

Dresden I

Dresden II

Dresden II

Dresden III

Dresden III

Final del recorrido: Budapest

Entre las recomendaciones de miss Sabrina, aplicaciones y blogs, mi estadía en Budapest incluyó el Museo del Terror, las Catedrales de San Esteban y de San Matíasmariposas en la estación de subte, la gran Sinagoga, el gran Mercado Central, la discusión de un matrimonio italiano en el ascensor, el Bastión de Pescadores, una mujer atormentada porque su foto en la puerta de la casa presidencial fue interrumpida al grito de "IBISHHHH" del guardia líder y una increíble sopa goulash.

Mariposas en la estación de subte.

Mariposas en la estación de subte.

Techos de Budapest I

Techos de Budapest I

Techos de Budapest II

Techos de Budapest II

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