El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Encuentro con un Formalista ruso

jennifer micóComment

Vladimir Kostin: filólogo, escritor, ex profesor. Una estrella de rock en la Universidad de Tomsk, Rusia: sus clases se llenaban de alumnos y colegas para escucharlo. A los treinta y nueve años, huyendo de la burocracia del Ministerio de Educación Superior e imitando el gesto de otros intelectuales, continuó ejerciendo esta profesión en la Universidad de La Habana, Cuba.

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¿Dónde está Juanito? Pasaron treinta años, ya y estuve en Cuba apenas un año: de 1984 a 1985. Mi español es malo, que venga Juanito. Vladimir se desespera porque me ve llegar sola, sin mi esposo Iván, a quien llama Juanito por ser él  la única persona del bosque que maneja tanto el ruso como el español, una rara especie App humana. Encaprichado, Vladimir, o Konstin, como lo llaman acá, no se animaba a hacer la entrevista en español, conmigo a solas. Ante la promesa de que las preguntas serían pocas y fáciles, hizo un poco más de puchero hasta que finalmente accedió. Su español, que tiene en su acento el carácter del ron, se relaja en cada respuesta, casi nunca se equivoca al conjugar un verbo y hasta se atreve a cantar fragmentos de canciones cubanas. Nos sentamos alrededor de los restos de una fogata, sobre unos bancos de madera ya secos, tras la lluvia de la noche anterior. Dejó un piloncito de tres cigarrillos a su lado y, olvidando casi por completo la taza de café, los fumó sin abruptos pero con decente cadencia. Trajo la cantidad exacta, porque los fumó todos: como si hubiera sabido, de antemano, cuántos precisaría desde el inicio hasta el final de nuestra charla.

Cuba

Sus impresiones de la Universidad de la Habana fueron muy buenas. Volvería, aunque ya soy abuelito... Todavía recuerda los nombres de algunos colegas, y de todos tiene algo para decir:

  • Guillermo Rodriguez Rivera, un intelectual y poeta;
  • Beatriz Coronel, hija de un latifundista, como Fidel, que daba clases en la Universidad de VIrginia y era una de las pocas personas que conocí en Cuba que hablaba inglés;
  • Magui Mateo, mitad española, mitad italiana;
  • Álvaro López Miret, él decía que Cecilia Valdes, obra de Cirilo Villaverde, es una novela polifónica: ¡Bajtín!, remarca Kostin.

Fuera del ámbito académico, cuenta que los cubanos no comen pescado: sólo pollo y carne de res; aunque también arroz y banana. ¿Y toman vodka, allá? ¡No, vodka, no: sólo ron con tónic!

A Cuba llegué así, dice, sosteniendo una bandeja invisible con las manos: sin hablar español. En mis clases, había dos traductores, uno cubano y unaa búlgara.

Formalismo Ruso

Los Formalistas rusos fueron un grupo de jóvenes que, hacia 1914, quisieron dar una base científica a la Literatura, proponiendo analizar los textos en sí mismos: sin tener en cuenta biografías, rumores sobre autores ni ningún tipo de contexto. Fue éste uno de los temas que enseñaba Kostin en su curso de Estética en la Universidad de la Habana. Cuando escucho cómo pronuncia los apellidos de Shklovsky, Ejxenbaum, Tinianov e incluso Jakobson (que es iácobson y no iacóbson, como lo llamo yo), siento que vuelvo a descubrir a los teóricos que estudié en el primer año de la facultad.

La anécdota de los libros y el fuego

Siendo Kostin un especialista, aproveché para aclarar una historia. En la Universidad de Buenos Aires, el profesor de Teoría y Análisis Literario 1, le cuento con tono de chisme, nos dijo que los formalistas tiraban libros al hogar para calentarse durante el invierno. ¡No es verdad!, responde. Y, a cambio, me cuenta otra anécdota: Hacia 1935, Gorki, un escritor básico (entiendo que quiere decir "clásico"), le preguntó a los Formalistas si querían trabajar, pero Tinianov se negó: eso era cosa del pasado.

La Ostranenie

Cada carrera universitaria tiene conceptos clave: esos que quedan tatuados en la profundidad de nuestros cerebros y ni la más cruenta demencia puede borrar. “Ostranenie”, onomatopéyica y divertida como suena, es una de estas nociones que todo estudiante de Letras, más o menos serio, conoce.

La ostranenie, concepto de los formalistas que entra en contacto con el de transgredientes de Bajtín, refiere a la distancia entre el artista y la realidad (las palabras), y es importante para el proceso creativo. Kostin se para, señala la silla verde que está a su lado y continúa: Si yo tengo distancia, puedo ver esto, esto, esto y esto (señalando, con cada “esto”, diferentes partes de la silla). Si yo me quedo acá, contrapone sentándose, no puedo ver nada: el artista necesita tomar distancia para conocer el sujeto as a whole (como un todo), completa la frase en inglés.

Kostin escritor

Ahora que no es profesor, Kostin es escritor. Supo que quería escribir ficción entre los siete y ocho años de edad y menciona las profesiones de sus dos padres (él Historiador, ella Filóloga), como sugiriendo alguna relación con este oficio. Además de tener que estar un poco loco, cuando le pregunto sobre su método de escritura, me asegura que no escribe más de dos hojas por día: Soy un perfeccionista, por eso no puedo escribir más que esa cantidad.

Una de sus ficciones transcurre en Boloto, un pantano de la ciudad de Tomsk. Actualmente, en la zona hay casas viejas, destruidas, deshabitadas. Dice que lo eligió como escenario porque no quiere la civilización moderna. Explica: Ahora, cultura y civilización son antagonistas. Esto nunca había sido así. Creo en la salvación del ánima (alma) rusa, el ánima global. Por eso, me interesan los locos y Boloto, donde la gente vive como siempre, la vida arcaica, en concordia. Esto es lo que me gusta de las ruinas.

- Y con la ruinas, estás obligado a tomar distancia, la ruina lo fuerza a uno a la ostranenie

- ¡Sí!

- ¿Qué pensás sobre los concursos literarios?

- ¡No me gustan! Allí, hay mucha coyuntura, muchas personas malas. Cuando la Literatura fue la gran Literatura Clásica, no había concursos. Después, cuando estos concursos se volvieron una moda, los textos quedaron sin una perspectiva espiritual.

- Cuando decís Gran Literatura Clásica, ¿en qué período estás pensado?

- Pienso en la Literatura Arcaica: Homero. Luego Dante, el Renacimiento hasta Jean Jacques Rousseau y el Sentimentalismo. Después, incluyo a los Realistas, la novela - Balzac, por ejemplo - y la lírica del alma, la autorrealización. En la década de los ‘60 llega la catástrofe y luego, mueren todos: Kawabata, Borges, García Márquez... Y, si me preguntas por el post-post- modernismo, pienso que es una mierda: se produce una deshumanización total, el interés por el hombre está perdido. Me pregunto dónde está la palabra; no hay diálogo: todo es “yo”, “yo”, “yo”

- Y, ¿el Futuro?

- Hay esperanzas pero, paradojalmente, también mucha sangre, catástrofes, cosas malas, luchas… Y después, quizá haya un nuevo Renacimiento. Mi credo filosófico es el Estoicismo, como Camus y mi credo personal es que estemos todos juntos, unidos.

- Me refería al Futuro de Literatura…

- ¡Ah! ¿Mejor? Espero. Si no espero, no tiene sentido la vida...

 

Así termina nuestra conversación. Sin haber elegido la orientación de Teoría Literaria, y convencida de que jamás volvería a hablar sobre Formalistas, Círculos ni ostranenies, encontrar a Kostin en medio del bosque siberiano y hablar sobre estos y otros temas fue una de las mayores sorpresas que tuve en Rusia hasta ahora: pelea el primer puesto con esa extraña costumbre eslava de comer nariz de pescado: