El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Tres versiones del mar a la mesa

jennifer micóComment

La mar... El mundo se divide en dos grupos de personas: las que comen pescado y las que sufren traumas infantiles. Si pensabas que la pizza de anchoas era lo más loco (y acertado) a lo que la gastronomía marítima podría llegar, hoy, en El Monoambiente descubrimos nuevos talentos.


En Hong Kong existe algo, de olor decidido y potente, que se llama Mercado Seco. ¿Qué se consigue en este mercado? Todo tipo de criaturillas de la forma y el color que una esponja vegetal pueda adoptar. Los productos huelen más o menos todos del mismo modo y la diferencia más visible es el lugar en que son conservados. Las opciones más recurrentes en los puestos son: nadando en formol (o algo parecido), dentro de frascos del estilo Museo de Ciencias

 

Mercado seco de Hong Kong

Mercado seco de Hong Kong.

Mercado seco de Hong Kong.

o en bolsas y cajas:

Mercado seco de Hong Kong.

Mercado seco de Hong Kong.

Si la tentación a probar alguno de estos sabores exóticos es menor al impulso de querer comprar algo, hay una opción muy buena: frutos - secos, por supuesto - al por mayor. El kilo de las nueces de pecán es particularmente barato (haciendo el cálculo en la moneda que sea). Un kilo de nueces de pecán es mucho, incluso si se comparte entre dos personas: pero el dolor estomacal lo vale desde la primera hasta la última de la bolsa.

 

Afortunadamente, no todas las cocinas en Hong Kong se abastecen del Mercado seco y por eso es posible encontrar alimentos marítimos más tradiciones, con olores familiares. Pescados, mariscos, algas aparecen en sopas o enredados entre noodles, pero poca veces en risottos. Es que ahí, puede haber mucho arroz, pero el risotto juega de local.

 

Risotto con camarones

San Petersburgo, Rusia, 2014

San Petersburgo, Rusia, 2014

Seguramente porque la "Cultura física" - como le llaman en Rusia a lo que nosotros conocemos como "Educación  física", o más sencillamente "Gimnasia" - tenga tanta importancia en el país, el chef del risotto que vemos en la foto, eligió camarones acróbatas para decorar el plato.

Golosinas de langosta

Siberia, 2014

Siberia, 2014

Debido a que la sopa (en cualquiera de sus variantes) es, junto a la papa (en cualquiera de sus preparaciones), parte constitutiva no ya de la alimentación sino de los cuerpos rusos en sí, en este país, a los niños que se portan mal, en lugar de darles sopa, los obligan a comerse una bolsa repleta de estos caramelos de langosta.

Mentira. Así como todos los "palitos de la selva" tienen el mismo sabor, por más mono, tiburón o jirafa dibujado en el envoltorio, estos caramelos no saben a langosta. Y tampoco a "palito de la selva".