El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Barrio de las Letras, Madrid: relato de un viernes salvaje por la tarde

jennifer micóComment

La calle donde vivo se llama Verónica. Es el Barrio de las Letras aunque, según José Antonio, aquí nadie lee (a excepción de él).


Todas las noches, José Antonio,  a las ocho y media, llega a "El Diario", una cervecería que pasó a llamarse así porque los periodistas, redactores y demás empleados de "El Diario" eran clientes frecuentes.

Miguel trabaja en la "Taberna de los Conspiradores", local que abrió en 1993 a propósito de la obra de la socióloga norteamericana Marilyn Ferguson (autora de "La conspiración de Acuario). Su esposa es Lola Caótica, una artista plástica que tiene su taller justo frente a la taberna. Entre las obras que allí guarda, hay una escultura que pertenece a la serie de océanos, hecha con una cacerola, una lamparita de luz y un pez.

No muy lejos de ahí, sobre Atocha, aparece el horno "América" - una panadería donde se consiguen facturas con dulce de leche - y, cruzando, el Mercadon Antón Martín. Tiene dos pisos: planta baja y subsuelo. Además de verduras, frutas, carnes, jamones y demás elementos de cualquier mercado, hay una tienda con productos congelados y otra con mermeladas de flores.

El señor de las aceitunas molesta a la de la pollería porque tiene un herpes, pero a ella poco le importa: es una mujer fuerte que corta los huesos de los pollos y conejos con golpes secos. En frente y en diagonal a los pollos, está una de las verdulerías, a la que llega una señora que olvidó de comprar tomates para untar las tostadas:


- Perdón, señora - me acerco - ¿qué tengo que hacer con el tomate para que me quede la textura pastosa, como la que sirven en los restaurants?
- Lo exprimes o lo rallas (yo lo exprimo), un poco de sal y aceite de oliva, ¡y listo!
- ¡Gracias!

De regreso a casa, veo que los bares de tapas todavía están cerrados; los que nunca cierran son los almacenes que, invariablemente, tienen el cartel "Alimentación Frutos Secos": no forman parte de un proyecto macrobiótico. De hecho, en estos lugares es posible encontrar cualquier cosa, básicamente, cualquier cosa.

Calle Fúcar, el Barrio de las Letras, Madrid, España - Octubre 2014

Calle Fúcar, el Barrio de las Letras, Madrid, España - Octubre 2014

Tengo que prestar atención porque, a la facilidad con la que me pierdo en condiciones normales, sumo el hecho de que en el barrio, la tendencia es que una calle cambie de nombre con frecuencia. Jesús se hace Fúcar, Verónica dura dos cuadras, Santa María muere y ya uno llega a Atocha.

A quince minutos - más o menos -  y unos varios turistas y artesanos de acuarelas con don Quijotes y Sancho Panzas, está el Parque del Retiro. Es enorme. Creo que nunca termina (no tuve el valor de averiguarlo). Hay un lago con botes, una banda de músicos festivos y una estatua de un ángel perturbado.

"La Fábrica" es un café; "El cielo", una rotisería y "Farmacia", es una farmacia, la más cercana al departamento.

En el cuarto, Janes Fonda saluda cada mañana desde el cartel publicitario de "Barbarella". Actúan Marcel Marceau y Ugo Tognazzi, entre otros. 

En el Cine Ideal se consiguen pelis en versión original. Hacen ciclos extraños con clásicos como "Los cazafantasmas", "Grease", "Carrie" y "El silencio de los inocentes".

Hoy, en el Ideal,  estrenan "Relatos Salvajes". Normalmente, hubiese llegado con el tiempo justo para la función, porque el plan era visitar el Museo de América.

Pero el horario que figuraba en la página web no coincidía con el que indicaba el cartel de la puerta del museo; a su vez, el horario de la puerta del museo no coincidía con el reloj de mi celular. 

Por eso, es una suerte que en el Barrio de las Letras, como en muchos otros, haya "cafés de la esquina" que, aunque pocas veces quedan precisamente en la esquina, están lo relativamente cerca para que uno no haga tiempo, sino que pueda disfrutar de un café mientras espera a que empiece la función.