El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Cucaracha en el baño y una vaca en la vereda de enfrente

jennifer micóComment

Meses atrás, al despertar, encontré en el borde de la bañera una cucaracha grande - muy grande - usando las instalaciones del baño. No grité ni intenté matarla: sólo me fui del departamento y deseé, con mucho sentimiento y los ojos apretados, que desapareciese.

Pensé que el episodio de la cucaracha había sido superado, especialmente, después de vivir tres semanas en un bosque donde la composición atmosférica consistía de oxígeno y mosquitos en iguales proporciones (sin mencionar los caballos silvestres, los peces depredadores ni los adolescentes del campamento deportivo). Sin embargo, esta tarde, cuando vi la vaca del otro lado de la calle, aquella escena resurgió.

Primer piso, departamento 12.

 

Avenida Tverskaya, calle principal de la ciudad de Moscú, Rusia.

Avenida Tverskaya, calle principal de la ciudad de Moscú, Rusia.

A la izquierda, la Plaza Roja; a la derecha y al atardecer, unas nubes increíbles.

La calle siempre está limpia. Sólo los peatones entrenados no se mojan con los camiones de chorros de agua y cepillos circulares que la Municipalidad hace pasear obsesiva y sistemáticamente durante todo el día.

Para apreciar el paisaje, la ventana es útil pero para una calidad HD, nada como el balcón.

El balcón de este departamento es, en verdad, un no balcón. Un tablón de madera cuya función original es ser el techo de la entrada al edificio. La dueña, diseñadora de moda y coleccionista de almohadones de meditación, supo ver todo el potencial de este techo y, con un par de cajones y frascos de vidrio, inventó una terraza con sillones y ceniceros.

Como el arquitecto se durmió, no hay una entrada real a este espacio y por eso, para acceder es necesario usar una silla y una ventana, las cuales, por lo general, se encuentran en el mismo lugar.

El señor en traje de vaca es nuevo. Hasta ayer, sólo llevaba un poncho rojo sobre pantalones negros y un atado de globos que soltaba y seguía con la mirada para ver qué tan alto podían llegar.

Dependiendo de la satisfacción que tenga la persona dentro del disfraz, las posibilidades son dos. O su jefe descubrió que en lugar de promocionar el restaurante dando globos a los niños, estaba haciendo pavadas, o bien, logró engañarlo y pidió como recompensa  por haber repartido todos, ser vaca por un día. Hay gente con fantasías y sueños muy extravagantes. Como yo, esa mañana en que salí de casa en pijama con el deseo de no encontrar nunca más la cucaracha en el baño. Y funcionó. Volví y la cucaracha ya no estaba.