El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Gran lección en un hostel

jennifer micóComment
Todos estos carteles estaban pegados en paredes y puertas de un solo hostel.

Todos estos carteles estaban pegados en paredes y puertas de un solo hostel.

Hostel = alternativa canchera, relajada, social y relativamente económica para quien no busca mucho más que una cama y un baño - compartido - en lo que dure su estadía en la ciudad o pueblo.

No es el lugar ideal para empezar a meditar o escribir una tesis. Por suerte, esas son, básicamente las únicas dos limitaciones del hostel. Después, todo suma. Quienes hayan vivido la experiencia, al menos una vez, estarán pensando en los amigos que hicieron, por ejemplo.

Es evidente que, siendo la supeficie que ocupe tu cuerpo sobre la sábana el único espacio que podés llamar "tuyo", resulta matemáticamente imposible no conocer gente. Además de los contactos, no nos olvidemos de la práctica de idiomas extranjeros y ese algo más de dinero que nos queda para gastar en visitas, brindis nocturnos, recuerdos, alimentos, músicos callejeros, etc.

¿Qué más? Enseñanza de normas sociales. No todas, por supuesto, pero sí las mínimamente necesarias para celebrar una convivencia en armonía. Aparecen, así, carteles como los que vemos en las fotos.

En el proceso de fabricar estos posters, hay una gran selección de las reglas prioritarias, lo suficientemente lógicas para que los pasajeros las sigamos. Fundamental, usar colores y tipografías con cierto nivel de gracia. La idea es evitar una pila de platos sucios, sin que surja un líder mandón, que persiga con esponja y detergente a cada infeliz que, eventualmente, haya olvidado sus trastes grasosos sobre la mesada. Por lo demás, el perfil del "recepcionista" del hostel es un joven, flojo en términos de moralidad y con muy pocas ganas de aleccionar a nadie. De ahí la genialidad del cartel.

Lavar los platos, no pasar en la ducha más tiempo de lo que pueda durar una película épica, no fumar en la cocina son, creo, los casos de normas que más extensiblemente pueden aplicarse; otros, como los que hacen referencia a la selección de la basura, responden a modelos más específicos pero, en definitiva, son interesantes en tanto motivan a considerar el reciclaje y demás prácticas para el cuidado del ambiente.

Por último, encontré dos carteles que no estoy segura de poder categorizar. El primero es el de poner etiquetas a la comida guardada en la heladera. En una familia tipo, me parece que con el packging de los productos, alcanza. El segundo es uno del que no tomé foto. Estaba en la entrada, donde todos debíamos dejar el calzado y rezaba: "Cerciorate de que los zapatos que te lleves, sean realmente los tuyos." Robar, la mayor parte del tiempo está mal, muy mal; pero, robar los zapatos de alguien de quien la única certeza que se tiene, a decir por el vaho que humea del calzado, es que tiene micosis, eso sí que es preocupante.