El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Las páginas de citas son una planta modelo de reciclaje

jennifer micóComment
IMG_4749.jpg

Cuando el caballero no le convence, Beatriz no pierde el tiempo y piensa a qué amiga podría presentárselo.  A veces, ni la foto del perfil ni la edad denunciada coinciden con la persona real; otras, simplemente no hay química. Las páginas de citas son una planta modelo de reciclaje y, si no funciona de una, ya nadie pierde el tiempo probando con uno o dos encuentros más para ver qué pasa. 

Tenemos muchas opciones para sumarnos a la movida del reciclaje. La primera que viene a mi mente, quizá por sus colores estridentes, son los contenedores con carteles indicativos de ENVASES, VIDRIO, PLASTICO, etc.

Podemos reciclar en casa. Hay programas de tevé dedicados a transformar “lo que anda dando vueltas por ahí“ en portarretratos para el día del padre, un florero para el living o una lámpara para el cuarto de los niños. O sea, las mismas cosas que daban vueltas antes pero con un nuevo aspecto y función.

La escuela, en especial la clase de Educación Plástica, estimula el reciclaje creativo. Yerba, fideos crudos pintados con témpera, retazos de tela: de la hoja del collage directo al fondo de la mochila.

La imagen es mucho más asquerosa en el recuerdo que en aquellos días. Lo que sí me produce repugnancia desde siempre es el tubo del papel higiénico. Cada vez que la maestra nos pedía estos tubos de cartón, los días previos usaba compulsivamente las servilletas ultra absorbentes de la cocina. Eran caras, mamá me retaba pero yo cortaba el tubo - largo - a la mitad y le decía que así era mejor porque, llevando dos, podría compartir uno con algún compañero que, pobre, no hubiese conseguido. 

Las campañas solidarias también son formas de reciclaje: donamos nuestras pertenencias a quienes menos o nada tienen. Me pregunto qué hacen los peluqueros con nuestro cabello, después de dar el tijeretazo en seco: ¿lo donan a un banco de pelucas o el mechón queda en el cajón de extensiones?

La pregunta es, ¿cómo nos damos cuenta de que algo está en condiciones de ser reciclado? Supongo que depende de la persona. Guillermo, por ejemplo, es un tipo tranquilo la mayor parte del tiempo pero bastante ansioso con la vida útil de los sorbetes comerciales. Los ve desganados, imperceptibles para la mayoría de los clientes cool que toman de la botella y, entonces, se los lleva a casa para servir sus caipiriñas caseras.

La idea sería que el reciclar necesita del sobrar. ¿Qué hacemos, entonces, con la estima que nos resta cuando alguien nos sobreestima? ¿Se la donamos a alguien? ¿Cómo quedaría un florero hecho con nuestro excedente de estima sobre la mesa del living?

En ocasiones, lo que sobra no es sólo nuestro estima sino todo nuestro ser: alguna vez, dijimos (o se lo escuchamos decir a un amigo)“parece que acá estoy de más“. ¿Qué hacemos? ¿Nos arrojamos a un contenedor? Antes de hacerlo, los más impresionables, capaz, deberían imitar la iniciativa de los fabricantes de papel higiénico. En el paquete, advierten:  “No reutilizar este producto.“

Mi almuerzo no tiene carteles de ningún tipo. Por eso, cuando sobra un poco de pollo y los brócolis que, otra vez, condimenté con ajo en exceso, a la noche se come ensalada tipo César y sopa crema de brócolis. Y, para que no parezca todo un recauchutaje, agrego un poco de pomelo recién pelado.