El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

La limitación de la selfie

jennifer micóComment

Hay tomas que, por más largos sean los brazos, no se pueden selfizicar. Es el caso de las fotos donde el chiste no es ser protagonistas de primer plano sino mostrarnos en un contexto que consideramos especial. Ahí, sacrificamos a un amigo del grupo para que saque la foto o pedimos ayuda al extraño más cercano que encontremos. De este modo, evitamos situaciones como esta

donde - ya no tiene sentido preguntar por qué - me quise autorretratar junto al cartel de un restaurant de Moscú que se llama "El gaucho".

Otra opción es deselfizicar la selfie, o sea, autosacrificarse, transformándola en una foto común. En la imagen que vemos abajo, por ejemplo, yo quería ser la mujer de cárdigan y cabello voluminoso pero, como esa noche paseaba sola, estaba cansada, con muchas ganas de volver a casa y en la calle estábamos sólo la estatua, ella y yo, me bastó con usar a la dama de modelo. Después de todo, tenía exactamente la misma pose que hubiese hecho cualquiera y, aunque ahora se ve todo con mayor claridad, en ese momento y en la oscuridad de la cuadra, me pareció que éramos más o menos parecidas.