El Monoambiente de Palermo

La caca en el pelo y otras cosas curiosas

Tres cosas que no se pueden hacer dentro de una carpa

jennifer micóComment

Mi abuela Elvira fue a un campamento, por primera vez, a los 75 años. Las vacaciones familiares, aquel verano, comenzaron en una casa de Valeria del Mar y, por algún motivo que no recuerdo, los adultos decidieron cerrar la temporada con unos días de camping. Tal vez, fue sólo un capricho; pero la idea que más me convence es que lo hicieron porque, dentro de una carpa, nadie puede incubar huevos de tortuga.

3 cosas que no se pueden hacer dentro de una carpa

1. Incubar huevos de tortuga

Viví mi primera infancia en el barrio de Constitución. Y, aunque mi mayor estímulo visual eran los colectivos, los locales y las limusinas que salían de canal trece cuando terminaba "Sorpresa y 1/2", puedo decir que mantenía contacto con la naturaleza. Iba a parques, plazas, zoológicos, visitaba a un tío que tenía una oveja y me quedaba hipnotizada cuando veía, desde mi terraza en el piso número once, que el cielo se hacía fucsia.

Cuando un niño urbano vive una experiencia de larga duración expuesto a un contexto más (o menos) rudo que Constitución, es normal que tenga un comportamiento ingenuo o, simplemente, torpe.

Así, una tarde en la playa, mi prima y yo habíamos encontrado estas “bombuchas” que resultaron, según nos explicaron, huevos de tortugas. De la costa al bidet de la casa donde nos estábamos hospedando, hubo un sólo paso.

Aparentemente, las tortuguitas prenatales pueden oler de veras muy mal y el tufo fue un desafío incluso para los fósforos que enciende la abuela cuando sube la cloaca. A la mañana siguiente, los huevos ya no estaban ahí y dos días después estábamos instalados en un camping de Junín. No importa qué tan pro sea el diseño, ninguna carpa tiene ni admite la incorporación de un bidet.

2. Lograr que la abuela Elvira viva una segunda experiencia en un campamento

La primera noche en el camping fue desordenada. Jugamos cartas hasta tarde, nadie se sacaba las zapatillas para entrar a la carpa y la abuela se quedó dormida en la “habitación” de mis tíos. Nadie quiso interrumpirla mientras dormía y por eso hicimos una espontánea redistribución de espacios: cada uno se acostó donde encontró lugar.

En mitad de la noche, Elvira se despertó y emprendió la misión de devolver la suite matrimonial a Luis y a Clara. Para eso, no tuvo mejor plan que ahorrar todo intento de ponerse de pie (lo hubiese podido hacer a la perfección, teniendo en cuenta sus dimensiones) y encarar a mis tíos gateando.

Mi abuela, hasta los 90 años limpiaba ventanas sobre una banqueta de 20x20, al regresar de la feria, subía dos escaleras con el changuito repleto y me demostró que el peligro de mezclar detergente con lavandina es, en gran parte, un mito. Pero gatear fue demasiado. Siempre se mostró muy agradecida por aquellas vacaciones; sin embargo, cada vez que la invitamos a una nueva aventura, insiste en que Avellaneda es su lugar favorito del mundo.

3. Un show de circo

La única excepción es la carpa circular: cualquier otro formato queda decididamente descalificado.

No importa cuán sagaz sea el artista, ningún espectador metido en una carpa igloo puede disfrutar de 

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Tradición familiar. Su padre y su abuelo también fueron ilusionistas; hoy, y a pesar de que al principio se negaba a hacerlo, él tiene su propio número en el espectáculo. La mujer que lo acompaña es su madre.

Tradición familiar. Su padre y su abuelo también fueron ilusionistas; hoy, y a pesar de que al principio se negaba a hacerlo, él tiene su propio número en el espectáculo. La mujer que lo acompaña es su madre.

 

los jóvenes de la hamaca rusa ni de los acróbatas aéreos,

 

 

 

 

 

 

 

ni de los movimientos del ilusionista,

 

ni del run run de las motos mortales;

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Y, ¿la carpa ratonera?

Imposible mantener la distancia necesaria entre el público y los animales

Cuando aparecen los caballos, los perros y, especialmente,  la osa, los empleados del circo avisan a los espectadores de la primera fila que no pueden levantarse. Los patines  forman parte de la colección del Museo del Circo y pertenecían a un mono.

Cuando aparecen los caballos, los perros y, especialmente,  la osa, los empleados del circo avisan a los espectadores de la primera fila que no pueden levantarse. Los patines  forman parte de la colección del Museo del Circo y pertenecían a un mono.

No sería del todo alocado meter bailarinas o payasos dentro de una canadiense pero, sería un espectáculo a medias donde habría o artistas, o espectadores. El público debería aplaudir al público, 

 

danza.jpg

 

 

 

 

las bailarinas deberían terminar la coreo a tiempo sin ser aplaudidas 

 

 

payasos.jpg

 

 

 

y los payasos deberían reírse de ellos mismos.

Pero todos sabemos que los payasos no se ríen, nunca.

 

 

Todas estas cuestiones fueron estudiadas por el Circo Estatal de San Petersburgo que, aunque tiene su sede central en un edificio de piedra, sabe qué tipo de carpa elegir y cómo usarla.